jueves, 10 de agosto de 2017

Astronomía Zetética (S. Rowbotham) Capítulo VIII

Capítulo VIII: Causa del día y la noche, invierno y verano; y los largos períodos de luz y oscuridad en el polo norte.

Es un hecho bien establecido que la luz y el calor irradian por igual en todas las direcciones. Cuando el sol está en el círculo exterior, B, Fig. 60, como es el 21 de diciembre, se sabe que la luz gradualmente disminuye, hasta a unos 20 grados del centro norte, y se oscurece casi imperceptiblemente en el crepúsculo y la oscuridad. Si, entonces, tomamos de BFig. 60, al círculo ártico, 1, 2, 3, como radio, y describimos el círculo 4, 5, 6, hemos representado toda la extensión del sol o la luz del día en el día más corto. Cuando, como el 21 de junio, el sol, al contraerse gradualmente su camino, ha llegado al círculo interno, A, la misma longitud de radio producirá el círculo 7, 8, 9, que representa la extensión de la luz del día en el día más largo. Se verá por el diagrama que, en el día más corto, La luz termina en el círculo ártico 1, 2, 3, dejando todo más allá en la oscuridad; Y mientras el sol se mueve hacia adelante en la dirección de las flechas, el borde del círculo de luz continúa, durante todo su curso, a quedarse corto en este círculo. Por lo tanto. Aunque es de día en todo el resto de la tierra en veinticuatro horas, el centro, N, queda en continua oscuridad. Pero cuando, seis meses después, el sol está en el círculo interno , A, la luz se extiende más allá del círculo ártico, 1, 2, 3; y mientras se mueve en su curso, el centro, N, se ilumina continuamente. Estos cambios se entenderán mejor con referencia a los diagramas, Figs. 61 y 62.

Fig. 61

En la Fig. 60, el círculo A, A, A, representa el camino del sol el 21 de diciembre, y B, B, B, el del 21 de junio; N, el polo norte; S, el sol;  1, 2, 3, el círculo ártico

Fig. 62
y 4, 5, 6, la extensión de la luz solar al mediodía de ese día. El sol describe el círculo AAA, el 21 de diciembre en un día o veinticuatro horas. Por lo tanto, en ese período, el mediodía y la medianoche, y el crepúsculo de la mañana y de la tarde, ocurren en todas las partes de la tierra excepto en el círculo ártico, 123. Allí hay oscuridad durante varios meses sucesivos, o hasta que el sol, acercándose poco a poco al círculo interior, arroja cada vez más su luz sobre el centro.

Ahora se comprenderá fácilmente que a medida que el sol se mueve en la dirección de las flechas o de derecha a izquierda y completa el círculo AAA, en veinticuatro horas; producirá en ese período, y hasta donde su luz alcanza, mañana, mediodía, tarde y noche, en todas las partes de la tierra en sucesión. A medida que el camino del Sol comienza a contraerse cada día durante seis meses, o hasta el 21 de junio, cuando se convierte en el círculo, BBB, es evidente que el mismo grado de luz solar que el que irradia desde el círculo exterior, AAA, llegará sobre o más allá del centro norte, N, como se muestra en el diagrama, Fig. 62; cuando la mañana, mediodía, tarde y noche, ocurren como antes; pero la luz continúa, durante el movimiento diario del sol, alcanzando el polo norte, el que estará continuamente iluminados durante varios meses consecutivos, de la misma manera que antes estaba en la oscuridad constante. Se verá también por referencia al diagrama que cuando el sol está en el camino exterior A, la porción del disco de luz que pasa sobre Inglaterra es mucho más pequeña que cuando está en el camino interior B. Los días cortos y la temporada de invierno desde la primera posición, y los días más largos y la temporada de verano de la segunda.

Los días y las noches, el crepúsculo de la mañana y de la tarde, el invierno y el verano, los largos períodos de luz y oscuridad alternas en el centro norte o polar de la tierra, surgen de la expansión y contracción del sendero del sol y forman parte de un  mismo fenómeno general.

La totalidad de estas explicaciones se refieren sólo a la región entre el sol y el polo norte. Es evidente que en los grandes océanos circundantes del sur, y en las numerosas islas y partes de continentes que existen más allá de la parte de la tierra donde el sol es vertical, no pueden tener sus días y noches, estaciones, etc., precisamente como los de la región norte. El norte es un centro, y el sur es ese centro irradiado o lanzado a una vasta circunferencia oceánica, terminando en paredes circulares de hielo, que forman una barrera impenetrable congelada. Por lo tanto, los fenómenos mencionados como existentes en el norte deben ser considerablemente modificados en el sur. Por ejemplo, siendo el norte central, la luz del sol avanzando y retrocediendo, proporciona largos períodos de luz y oscuridad alternas en el centro real; Pero en el extremo sur, El sol, aun cuando se mueve en su camino exterior, sólo puede arrojar su luz a cierta distancia, más allá de la cual debe haber oscuridad perpetua. No hay evidencia de que haya largos periodos de luz y oscuridad alternando regularmente, como en el norte. En el norte, en verano, cuando el sol se mueve en su camino interior, la luz brilla continuamente durante meses juntos sobre la región central, y desarrolla rápidamente numerosas formas de vida animal y vegetal. (...)

Wrangell nos cuenta que
"innumerables rebaños de renos, alces, osos negros, zorros, sables y ardillas grises llenan los bosques de montaña, zorros de piedra y lobos vagan por las tierras bajas, enormes vuelos de cisnes, gansos y patos Primavera y buscar desiertos donde puedan multar y construir sus nidos en la seguridad Águilas, búhos y gaviotas, perseguir a sus presas a lo largo de la costa del mar, ptarmigan correr en tropas entre los arbustos, pequeños snipes están ocupados entre los arroyos y en Los cuervos sociales buscan el vecindario de las habitaciones de los hombres, y cuando el sol brilla en la primavera, se puede incluso oír a veces la alegre nota del pinzón, y en otoño, la del zorzal ".
Así es un hecho bien comprobado que la constante luz del sol del norte desarrolla, con la máxima rapidez, numerosas formas de vida vegetal y proporciona subsistencia a millones de seres vivos. Pero en el sur, donde la luz del sol nunca mora, o permanece sobre una región central, pero barre rápidamente el mar y la tierra, para completar en veinticuatro horas el gran círculo de la circunferencia meridional, no tiene tiempo para excitar y estimular la superficie; Y, por lo tanto, incluso en latitudes relativamente bajas del sur, todo lleva un aspecto de desolación.

Las Shetland del Sur, que ocupan la correspondiente latitud a sus homónimos en el norte, presentan apenas un vestigio de vegetación. Kerguelen, tan bajo como latitud 50 grados sur, cuenta con dieciocho especies de plantas, de las cuales sólo uno, un tipo peculiar de repollo, se ha encontrado útil, en los casos de escorbuto; mientras que Islandia, 15 grados más cerca del polo en el norte, cuenta con 870 especies. Incluso la vida marina es escasa en ciertos tramos de gran extensión, y el ave marina rara vez se observa volando sobre tales desechos solitarios. El contraste entre los límites de la vida orgánica en las zonas ártica y antártica es muy notable y significativo. Los vegetales y los animales terrestres se encuentran a casi 80 grados en el norte; Mientras que desde el paralelo de 58 grados en el sur, el liquen, y tales plantas semejantes sólo visten las rocas, y las aves marinas y los cetáceos (...)

Estas diferencias en el norte y el sur no podrían existir si la tierra fuera un globo, girando sobre los ejes debajo de un sol que no se mueve. Los dos hemisferios tendrían en las mismas latitudes el mismo grado de luz y de calor, y los mismos fenómenos generales, tanto en especie como en grado. Las peculiaridades que se encuentran en el sur en comparación con el norte, son sólo las que podrían existir sobre un plano estacionario, con un centro septentrional, concéntrico con el cual está el camino del sol en movimiento. Esto puede ser colocado en la siguiente forma silogística.

  • Las peculiaridades observadas en el sur, en comparación con el norte, no podían existir en un globo.
  • Existen, por lo tanto la tierra no es un globo.
  • Son tales como podrían y deben existir en un plano.
  • Existen, por lo tanto la tierra es un plano.

(...)

En el Almanaque del estrecho de Cook para 1848, se dice:
"En Wellington, Nueva Zelanda, 21 de diciembre, el sol sube a las 4 h 31 m, y fija a las 19 h 29 m. El día dura 14 horas 58 minutos. El 21 de junio, el sol sale a las 7 h 29 m, Y se ajusta a las 4 h. 31 m. El día dura 9 horas y 2 minutos. En Inglaterra el día más largo es de 16 horas 34 minutos, y el día más corto es de 7 horas y 45 minutos. Así, el día más largo en Nueva Zelanda es 1 hora y 36 minutos más corto que el día más largo en Inglaterra; Y el día más corto en Nueva Zelanda es 1 hora y 17 minutos más largo que el día más corto en Inglaterra. "
Otra peculiaridad es que, aunque los días son "cálidos y soleados, las noches son siempre frías", mostrando que aunque la altitud del sol es mayor y por lo tanto calculada para dar mayor calor, su velocidad y distancia a media noche son mucho mayores Que en Inglaterra, y por lo tanto el mayor frío de las noches. Se insiste nuevamente en que estas diversas peculiaridades no podrían existir en la región meridional, si la tierra fuera un globo y se moviera sobre ejes, y en una órbita alrededor del sol. Si el sol está fijo, y la tierra gira bajo él, los mismos fenómenos existirían a la misma distancia de cada lado del ecuador; ¡Pero ése no es el caso! (...) Las diferencias son totalmente incompatibles con la doctrina de la esfericidad; Sino con "la tierra plana", y son simples "cosas por supuesto". Sobre un plano fijo bajo un sol en movimiento, estos fenómenos son lo que debe natural e inevitablemente existir; Pero en un globo son imposibilidades totales.

(...)

La pregunta, "¿cómo es que la tierra no está iluminada en todo momento por toda su superficie, viendo que el sol está siempre varios cientos de millas por encima de ella?" Se puede responder de la siguiente manera:

Primero, si no existiera atmósfera, sin duda la luz del sol se difundiría por toda la tierra a la vez, y las alternancias de luz y oscuridad no podrían existir.

En segundo lugar, como la tierra está cubierta con una atmósfera de muchos kilómetros de profundidad, cuya densidad aumenta gradualmente hacia abajo a la superficie, todos los rayos de luz, excepto los que son verticales, al entrar en el estrato superior del aire, Curso de difusión, y por refracción doblada hacia abajo hacia la tierra; Ya que esto ocurre en todas las direcciones alrededor del sol -igualmente donde la densidad y otras condiciones son iguales, y viceversa- el efecto es un disco comparativamente distinto de luz solar.



La "explicación" de Samuel Rowbotham carece completamente de fundamento. Ante todo, depende para ella de un recorrido absurdo del sol, realizando un recorrido en espiral entre los trópicos de ida y vuelta modificando convenientemente su velocidad para cumplir con exactitud su recorrido diario de 24 horas. El mismo Rowbotham manifestaba en el capitulo anterior que no no tenía ni la más remota idea de cuál podrían ser las causas de tan desquiciado comportamiento solar.

Un rápido vistazo a los diagramas que incluye en este capítulo nos permite ver que en su concepción, en cualquier momento del año siempre la zona nocturna es mucho mayor que la zona diurna. Siendo que SABEMOS que en cualquier momento del año, SIEMPRE será de día en la mitad del mundo y de noche en la otra mitad, podemos afirmar con total seguridad que estos diagramas son incorrectos.

Deja pasar una oportunidad muy valiosa cuando reconoce que en N. Zelanda el día llega a durar casi 15 horas. SI hubiera deseado hacerlo -los datos estaban disponibles en la época en que escribió su libro- podría haber notado que en ese momento del año los días son progresivamente más largos a medida que se desplaza hacia el sur. Aunque no fue sino hasta finales del siglo XIX que comenzó la exploración del continente antártico, era evidente que no era cierta su afirmación de que se encontraba en una noche eterna. Ya en 1820 la expedición rusa comandada por Fabian Gottlieb von Bellingshausen y Mijail Petrovich Lazarev, circunnavegó el continente y realizó un reconocimiento del litoral, y el primer desembarco documentado fue efectuado por el foquero estadounidense Mercator Cooper el 26 de enero de 1853. Fueron estos testigos de que no solo no había oscuridad perpetua sino día perpetuo durante el verano austral, algo absolutamente imposible de conciliar  con una tierra plana.

Respecto de su argumento de las diferencias de clima, flora y fauna entre las regiones australes y boreales, repetiremos aquí lo manifestado en la refutación de las Pruebas 50 y 51 de Eric Dubay, que redactó tomando el material de Rowbotham aquí expuesto para su presentación.
Las Pruebas 50 y 51 giran en torno a la idea de que ambas regiones -ártica y antártica- son comparables. Nada más alejado de la realidad. Una vez más, Dubay evidencia una total ignorancia de aspectos básicos, aunque sí comparten ciertos rasgos... 
  • Son lugares muy fríos. 
  • También son los lugares más fríos en sus respectivos hemisferios. 
  • Los dos tienen la vida vegetal y animal que se ha adaptado a condiciones muy frías. 
  • comparten los mismos patrones dominantes de los vientos llamados "polares del este" 
  • La aurora polar puede observarse en ambas regiones, (conocidas como "aurora boreal" en el hemisferio norte y "aurora austral" en el sur) 
Se podría continuar buscando rasgos comunes pero ello no significa que compartan condiciones similares. Hay importantes diferencias. La más evidente es que la región polar norte es considerablemente más cálida que la otra en el sur. Por qué?
La diferencia más obvia entre ambas regiones es que en una de ellas predomina la tierra firme, mientras que la otra lo hace el agua. Lo que se calienta más rápido cuando se saca de luz sobre ella, un océano o de la tierra.
La Antártida es un continente rodeado por océanos, a diferencia del ártico, que es, en esencia, un océano rodeado por continentes, con agua líquida bajo su capa de hielo, 
El agua absorbe el 95% de las radiación solar que incide y refleja tan solo un 5%. Por su parte, la tierra refleja hasta un 35% de las radiaciones. Es decir, los océanos absorben más calor que los continentes y así, es más difícil alcanzar temperaturas bajas. Además, al encontrarse sobre un continente y a 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, la superficie de hielo que se forma en el Polo Sur es casi ocho veces más grande que en el Norte, por lo tanto refleja más rayos de sol y disminuye la temperatura. Para rematar, en el invierno austral, el Océano Glacial Antártico se hiela casi en su totalidad, duplicando el tamaño de la Antártida, y reflejando el 80% de la radiación que llega.
No quiero dejar de señalar que, aunque la información estaba disponible en la época en la que Rowbotham escribió su libro, podemos disculparle porque tal vez no haya tenido noticias de su existencia, Sin embargo, resulta absolutamente imperdonable que personas como Eric Dubay u Oliver Ibáñez (que también menciona este asunto en su Prueba 23) desconozcan estos hechos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Astronomía Zetética (S. Rowbotham) Capítulo VII

Capítulo VII: El camino del sol se expande y contrae diariamente por seis meses alternadamente

Hay una cuestión de certeza absoluta; demostrada por lo que se denomina en el lenguaje técnico la declinación norte y sur, que simplemente dice que el camino del sol es más cercano al centro polar en verano y más alejado de él en invierno.

Al mediodía, el 21 de diciembre, fíjese  una vara para que, al mirarla, la línea de visión toque el borde inferior del sol. Durante varios días esta línea de visión continuará casi la misma, mostrando que el camino del sol para este período cambia muy poco; Pero en el noveno o décimo día, para poder tocar el borde inferior del sol, la barra tendrá que ser levantada varios grados hacia el cenit. Todos los días después hasta el 22 de junio, la barra tendrá que ser levantada. En esa fecha volverán a haber varios días sin ningún cambio visible; Después de lo cual, día a día, la vara debe bajarse hasta el 21 de diciembre. De esta manera simple se puede demostrar que el camino del sol se hace más grande cada día del 21 de diciembre al 22 de junio; Y más pequeño todos los días del 22 de junio al 21 de diciembre de cada año.

A partir de una serie de observaciones hechas por el autor durante los últimos veinticinco años, es seguro que tanto el sendero mínimo como el de junio del sol, y el camino máximo o de diciembre, han estado gradualmente alejándose del centro norte. La cantidad de expansión es muy pequeña, pero fácilmente detectable; Y si ha estado sucediendo durante siglos, lo que parece coherente con fenómenos conocidos, explica de una vez y perfectamente, el hecho de que Inglaterra y las latitudes más septentrionales han sido una vez tropicales. Hay evidencia abundante de que las condiciones y producciones que ahora se encuentran dentro de los trópicos, han existido una vez en la región norte, que ahora es tan fría y desolada y hostil a la vida animal y vegetal ordinaria. Por lo tanto, es una conclusión apropiada y lógica que el camino del sol estuvo una vez muy cerca del centro ártico o polar de la tierra.

El diagrama siguiente, Fig. 60, mostrará el peculiar camino del sol

Fig. 60
N representa el centro polar, A el sol en su camino en junio; Que cada día se expande como las bobinas del muelle de un reloj, hasta que alcanza el camino exterior y más grande B, en diciembre, después de lo cual, día a día, se contrae camino gradualmente hasta que vuelve a ser el camino A, el 21 de Junio.

Que tal es el curso anual del sol es demostrable por la observación real; Pero si se pregunta por qué atraviesa un camino tan peculiarmente concéntrico, no se puede dar ninguna respuesta práctica, y ninguna teoría o especulación puede ser hecha. Quizás en un período lejano quizá hayamos reunido suficiente evidencia de hecho para permitirnos entenderla; Pero hasta que esto ocurra, el Proceso Zetético sólo nos permite decir: "El movimiento peculiar es visible para nosotros, pero, de la causa, en la actualidad somos ignorantes".


Le llevó 25 años a Samuel Rowbotham comprender el comportamiento del sol y su permanente viaje entre los trópicos, consiguió determinar que los alcanza en junio y diciembre (aunque fija el día 22 de junio, en lugar del universalmente aceptado día 21 de ese mes). Es inexplicable que no haya recibido el merecido reconocimiento, aunque es probable que sea debido a que tal propiedad del sol fuera conocida desde miles de años antes.

Dado que reconoce no tener ni la menor idea del porqué de esto, no hay mucho que refutar. Sin embargo podríamos dar las verdaderas razones de este comportamiento de nuestra estrella local.

Aunque no es estrictamente cierto, ya que el sol se desplaza en una órbita alrededor de la galaxia, podemos considerar al sol como fijo en una posición. Su movimiento aparente obedece a la rotación de la tierra y, en el caso del viaje entre los trópicos, se debe al movimiento de traslación de la tierra alrededor del sol.



Digamos, para terminar, que en su obstinación por intentar sostener la teoría de la tierra plana, no pudo encontrar una explicación para este fenómeno por la sencilla razón de que no puede haberla en una tierra plana. Sin embargo, ya era perfectamente conocido durante esa época y no ofrece nigún misterio en un modelo de tierra esférica.

lunes, 31 de julio de 2017

Astronomía Zetética (S. Rowbotham) Capítulo VI

Capítulo VI: El movimiento del sol, concéntrico con el centro polar

Como se ha demostrado que la tierra está fija, el movimiento del sol es una realidad visible. Si se observa desde cualquier latitud unos pocos grados al norte de la línea llamada "Trópico de Cáncer", y se verá que describe un arco de círculo. El siguiente experimento simple será interesante, ya que demuestra el hecho de que el camino del sol es concéntrico con el centro de la superficie de la tierra. Deje que el observador tome su posición, media hora antes del amanecer (en el mes de junio, o cualquiera de los meses de verano será mejor que el invierno, ya que los resultados serán más llamativos), en el extremo de del viejo o el nuevo muelle en Brighton, en Sussex. Que dibuje una línea hacia el norte y hacia el sur; Y una segunda línea hacia el este y el oeste, a través de la primera. Ahora de pie con la espalda hacia el norte. Estando así en su puesto y listo para la observación, que observe cuidadosamente la primera aparición del sol sobre el horizonte; Y verá que el punto donde se observa por primera vez el sol es considerablemente al norte del este, o la línea trazada en ángulo recto al norte y al sur. Si continúa observando el progreso del sol hasta el mediodía, será visto ascender en una curva hacia el sur hasta llegar al meridiano; Y desde allí descender en una curva occidental hasta llegar al horizonte, y fijarse considerablemente al norte del oeste debido, como se muestra en el siguiente diagrama, Fig. 59.


Un objeto que se mueve en un arco de círculo, y vuelve a un punto determinado en un tiempo determinado, como el sol hace al meridiano, debe, por necesidad, haber completado un camino circular en las veinticuatro horas que constituyen un día solar. Para poner el asunto sin lugar a dudas, las observaciones de los navegantes árticos pueden ser referidas. El capitán Parry y varios de sus oficiales, en tierras altas ascendentes cerca del círculo ártico, vieron varias veces, durante veinticuatro horas, el sol describiendo un círculo en el horizonte meridional
Muy pocos de nosotros habíamos visto el sol a la medianoche, y esta noche que pasó a ser particularmente claro, su disco rojo ancho, curiosamente distorsionado por la refracción, y barriendo majestuosamente a lo largo del horizonte del norte, era un objeto de grandeza imponente, que remachó a La cubierta de algunos de nuestros tripulantes, que tal vez habría visto con indiferencia el efecto menos imponente de los icebergs.Los rayos eran demasiado oblicuo para iluminar más de las irregularidades de los témpanos, y cayendo así parcialmente sobre las formas grotescas, bien asumidas realmente por el hielo, o distorsionadas por la desigual refracción de la atmósfera, traicionaron así la imaginación, que no requirió gran esfuerzo de fantasía para rastrear en varias direcciones, Edificios arquitectónicos, grutas y cuevas, aquí y allá, brillantes como si fueran metales preciosos.


El benemérito "doctor" Samuel Rowbotham comienza el capítulo VI del libro haciendo hincapié en que ya está "demostrado" no solo la planitud de la tierra sino también su inmovilidad, así que pasa directamente al asunto del movimiento del sol. Por alguna razón que únicamente él conocía, parece que el lugar más apropiado para observar la trayectoria del sol a lo largo del día está en Brighton.

Comencemos por ver qué es lo que vio y que lo convenció de que el sol gira alrededor del polo norte...


Con el permiso del Dr. Rowbotham y aplicando su mismo estilo, diremos que estando cabalmente demostrada la esfericidad terrestre y su rotación,  todo su modelo carece de sentido.

De todas maneras, por un momento vamos a darle algo de crédito y asumiremos que la tierra es plana. Es maravilloso ver cómo ha explicado con solo un par de párrafos el movimiento del sol... aunque hay algunos puntos que no explica satisfactoriamente. Es una pena que no se haya explayado un poco sobre estas extrañas particularidades ...
  • Por alguna misteriosa razón, el sol, a lo largo del año, varía su trayectoria ubicándose en algún punto sobre el área delimitada por los trópicos. Qué es lo que provoca ese extraño comportamiento? De hecho, en el Capítulo VII, reconoce que no tiene ni la menor idea...
  • Más extraño todavía, nadie puede dejar de notar que al moverse sobre el trópico de Capricornio o cerca de él, no puede viajar a la misma velocidad a la que lo hace cuando se encuentra cerca del trópico de Cáncer. En su viaje desde el primero hacia el segundo debe ir frenando uniformemente para cumplir con su trayectoria en el tiempo exacto de 24 horas. Posteriormente, una vez alcanzado el trópico de Cáncer, comenzar a acelerar constantemente para mantener su ritmo de giro hasta alcanzar el trópico de Capricornio y reiniciar el proceso. Raro, no? Es lamentable que no haya hecho ni siquiera una mención a este punto.
Menciona el sol de medianoche en el Ártico, pero ignora convenientemente que ese mismo fenómeno puede verse en el hemisferio sur. Durante el verano austral, puede verse 24 horas de luz solar en la Antártida, y sin necesidad de irse hasta allí, puede disfrutarse de hasta más de 17 horas diarias de luz solar en las ciudades ubicadas en el extremo sur de Sudamérica, tales como Ushuaia en Argentina.


Esto provoca un muy extraño patrón en el mapa terraplano, al considerar el área iluminada por el sol muy difícil de conciliar con la idea de una tierra plana


Tan extraordinarios fenómenos, en cambio, resultan todos sencillamente explicados en una tierra esférica

Para ver más sobre estos apasionantes misterios:

viernes, 28 de julio de 2017

Astronomía Zetética (S. Rowbotham) Capítulo V

Capítulo V: La verdadera distancia del sol

Ahora se demuestra que la tierra es un plano, y por lo tanto la distancia del sol puede ser fácilmente y con mayor precisión determinada por el proceso más simple posible. La operación es una en trigonometría plana, la cual no admite incertidumbre y no requiere modificación o tolerancia para influencias probables. El principio implicado en el proceso puede ilustrarse mediante el siguiente diagrama, la fig. 56.

Fig. 56
Sea A un objeto, cuya distancia se desea, en el lado opuesto de un río. Colocar una varilla verticalmente en el punto C, y tomar un pedazo de cartón fuerte, en forma de triángulo rectángulo, como B-C-D. Es evidente que la colocación de la

Mirando a lo largo del lado D-B, la línea de visión D-B-H, pasará a la izquierda del objeto A. Al mover el triángulo más a la derecha, a la posición E, La línea E-F, seguirá pasando a la izquierda de A; Pero al desplazarlo nuevamente a la derecha, hasta que la línea de visión de L coincida con el objeto A, se verá que L-A, lleva la misma relación con A-C-L, como D-B lo hace a B-C-D: en otras palabras, los dos lados del triángulo B-C y C-D, son iguales en longitud, por lo que las dos líneas C-A y C-L son iguales. Por lo tanto, si se mide la distancia de L a C, será en realidad la misma que la distancia deseada de C a A. Será obvio que el mismo proceso aplicado verticalmente es igualmente cierto en sus resultados. En una ocasión, en el año 1856, El autor habiendo impartido anteriormente un curso de conferencias en Great Yarmouth, Norfolk, y este tema se volvió muy interesante para algunos de sus auditores, se le invitó a encontrarse en la orilla del mar; Y entre otras observaciones y experimentos, para medir, por el proceso anterior, la altura del Monumento de Nelson, que se encuentra en la playa cerca del mar. Un pedazo de cartón grueso se cortó en forma de un triángulo rectángulo, la longitud de los dos lados es de unos 8 pulgadas. Un fino hilo de seda, con un guijarro unido, constituía una plomada, fijada con un alfiler a un lado del triángulo, como se muestra en P. El propósito de esta plomada era permitir al observador mantener el triángulo en una posición verdaderamente vertical. Al mirar sobre el triángulo sostenido verticalmente, y un lado paralelo con la plomada P, desde la posición A, La línea de visión cayó sobre el punto B; Pero al caminar gradualmente hacia atrás, la parte superior del casco D, sobre la cabeza de la figura de Britannia, que sobrepasa la columna, fue finalmente visible desde el punto C. Al prolongar la línea D,-C hasta H, por medio de un vástago, se midió la distancia desde H al centro del Monumento en O, y resultó que la altitud O-D era igual a O-H

Fig. 57
Posteriormente la altitud se obtuvo a partir de un trabajo publicado en Yarmouth, y se encontró que difieren sólo una pulgada de la altitud determinada por la simple operación descrita anteriormente. Las observaciones e ilustraciones anteriores no son, por supuesto, necesarias para el matemático; Pero puede ser útil al lector general, mostrándole que la trigonometría plana, llevada a cabo sobre el plano o superficie horizontal de la tierra, permite operaciones simples y perfectas en principio, y en la práctica plenamente confiables y satisfactorias.

Las ilustraciones dadas arriba se refieren a un objeto fijo; Pero el sol no es fijo; Por lo tanto, debe adoptarse una modificación del proceso, pero con el mismo principio. En lugar del simple triángulo y la plomada, representados en la Fig. 57, debe emplearse un instrumento de arco graduado, y dos observadores, uno en cada extremo de una línea de base norte y sur, deben observar al mismo tiempo el borde inferior del sol al pasar por el meridiano; Cuando, a partir de la diferencia en el ángulo observado, y la longitud conocida de la línea de base, se puede calcular la distancia real del sol. El siguiente caso ilustrará plenamente esta operación, así como sus resultados e importancia:

La distancia desde el puente de Londres a la costa del mar en Brighton, en línea recta, es de 50 millas terrestres (80 km). En un día determinado, a las 12 horas, se encontró que la altitud del sol, cercana al agua en el puente de Londres, era de 61 grados de arco; Y en el mismo momento se observó que la altitud desde la costa del mar en Brighton era de 64 grados de arco, como se muestra en la Fig. 58. La línea de base de L a B, es de 50 millas terrestres; El ángulo en L, 61 grados; Y el ángulo en B, 64 grados. Además del método por cálculo, la distancia del borde inferior del sol puede ser determinada a partir de estos elementos por el método llamado "construcción". El diagrama, fig. 58 , es el caso anterior "construido"; Es decir, la línea de base de L a B representa 50 millas terrestres; y la línea L-S Se dibuja con un ángulo de 61 grados, y la línea B-S, con un ángulo de 64 grados. Ambas líneas se prolongan hasta que se cruzan en el punto S. Luego, con un par de compases, mida la longitud de la línea de base B-L y vea cuántas veces puede encontrarse la misma longitud en la línea L-S o B-S.

Fig.58
Se encontrará que es dieciséis veces 50 millas, igual a 800 millas terrestres (1287 km). Luego mida de la misma manera la línea vertical D-S, y se verá que es de 700 millas (1126 km). Por lo tanto es demostrable que la distancia del sol sobre esa parte de la tierra a la cual es vertical es solamente 700 millas terrestres. Por el mismo modo se puede comprobar que la distancia desde Londres de esa parte de la tierra donde el sol era vertical en el momento (13 de julio de 1870) las observaciones anteriores fueron tomadas, era sólo 400 millas terrestres (643 km), como se muestra dividiendo el Línea de base L-D, por la distancia B-L. Si se quiere tener en cuenta la refracción -que sin duda existe cuando los rayos del sol tienen que pasar a través de un medio -la atmósfera, que aumenta gradualmente en densidad A medida que se aproxima a la superficie de la tierra- disminuirá considerablemente la distancia antes mencionada del sol;

El método anterior de medir distancias se aplica igualmente a la luna ya las estrellas; y es fácil demostrarlo, colocarlo más allá de la posibilidad de error, mientras se excluyen premisas supuestas, que la luna está más cerca de la tierra que el sol, y que todas las luminarias visibles en el firmamento están contenidas dentro de una distancia vertical de 1000 millas terrestres (1609 km); de lo cual se deduce inevitablemente que la magnitud del sol, de la luna, de las estrellas y de los cometas es comparativamente pequeña - mucho más pequeña que la tierra de la cual se miden, y a la cual, por lo tanto, deben necesariamente ser secundarias. Y subserviente. En realidad, no pueden ser nada más que "centros de acción", arrojando luz y productos químicos sobre la tierra.


Ya desde el inicio afirma Rowbotham que la planitud de la tierra está demostrada, por lo que no toma en cuenta la curvatura terrestre al hacer las observaciones.

Tomando como referencia la línea Londres Brighton hace sus cálculos:


Determina la altura del sol en Londres en 64º y en 61º para Brighton. Con esos datos, calcula que la vertical del sol se encuentra a 400 millas (643 km) al sur de Londres a una altitud de 700 millas (1126 km). Veamos entonces dónde estaba el sol el 13 de julio de 1870


Resulta entonces que el sol se encontraba justo encima de la localidad de Foussignac, en Francia, la que está sobre la latitud 45°42′N.

Esto deja al sol fuera de los límites impuestos por los trópicos. Esto ya es suficiente para concluir que hay un error muy grave en el cálculo que ha realizado. Por la fecha (13 de julio) sabemos que el sol debería hallarse aproximadamente en el primer tercio de su recorrido entre el Trópico de Cáncer y el ecuador, a varios miles de kilómetros de la ubicación estimada por Rowbotham.

Además, la diferencia entre la latitud de Foussignac y la de Buenos aires es de 80.3 grados, lo que equivale a 5545 millas o 8923 km. Otras ciudades como Montevideo o Ciudad del Cabo están ubicadas en latitudes similares. Si el cálculo de Rowbotham estuviera acertado, el mediodía de mediados de julio en esas latitudes nos mostraría al sol apenas 7º por sobre el horizonte, según se puede apreciar en el siguiente diagrama:


Obviamente, tal cosa no ocurre, lo que corrobora la inexactitud de las afirmaciones hechas por Rowbotham. Sobre la imagen siguiente podemos apreciar lo antedicho en conjunto:


Basándose en el diámetro de la Tierra calculado por Eratóstenes, Hiparco de Nicea, aproximadamente 150 años a. de J.C., calculó la distancia Tierra-Luna. Utilizó un método sugerido un siglo antes por Aristarco de Samos, el más osado de los astrónomos griegos, los cuales habían supuesto ya que los eclipses lunares eran debidos a que la Tierra se interponía entre el Sol y la Luna. Aristarco descubrió que la curva de la sombra de la Tierra al cruzar por delante de la Luna indicaba los tamaños relativos de la Tierra y la Luna. A partir de esto, los métodos geométricos ofrecían una forma para calcular la distancia a que se hallaba la Luna, en función del diámetro de la Tierra. Hiparco, repitiendo este trabajo, calculó que la distancia de la Luna a la Tierra era 30 veces el diámetro de ésta. Tomando la cifra de Eratóstenes, o sea, 12.000 km, para el diámetro de la Tierra, esto significa que la Luna debía de hallarse a unos 384.000 km de la Tierra. Este cálculo resultó ser bastante correcto

Aristarco realizó también un heroico intento por determinar la distancia Tierra-Sol. El método geométrico que usó era absolutamente correcto en teoría, pero implicaba la medida de diferencias tan pequeñas en los ángulos que, sin el uso de los instrumentos modernos, resultó ineficaz para proporcionar un valor aceptable. Según esta medición, el Sol se hallaba unas 20 veces más alejado de nosotros que la Luna (cuando, en realidad, lo está unas 400 veces más). En lo tocante al tamaño del Sol, Aristarco dedujo, aunque sus cifras fueron también erróneas- que dicho tamaño debía de ser, por lo menos, unas 7 veces mayor que el de la Tierra, señalando a continuación que era ilógico suponer que el Sol, de tan grandes dimensiones, girase en tomo a nuestra pequeña Tierra, por lo cual decidió, al fin, que nuestro planeta giraba en tomo al Sol.

En 1650 (mucho antes de que existiera la NASA), el astrónomo belga Godefroy Wendelin, repitiendo las observaciones de Aristarco con instrumentos más exactos, llegó a la conclusión que el Sol no se encontraba a una distancia 20 veces superior a la de la Luna (lo cual equivaldría a unos 8 millones de kilómetros), sino 240 veces más alejado (esto es, unos 97 millones de kilómetros). Este valor era aún demasiado pequeño, aunque a fin de cuentas, se aproximaba más al correcto que el anterior.

Kepler
Por otra parte, en el año 1609, el astrónomo alemán Johannes Kepler abría el camino hacia las determinaciones exactas de las distancias con su descubrimiento que las órbitas de los planetas eran elípticas, no circulares. Por vez primera era posible calcular con precisión órbitas planetarias y, además, trazar un mapa, a escala, del Sistema Solar. Es decir, podían representarse las distancias relativas y las formas de las órbitas de todos los cuerpos conocidos en el Sistema. Esto significaba que si podía determinarse la distancia, en kilómetros, entre dos cuerpos cualesquiera del  Sistema, también podrían serlo las otras distancias. Por tanto, la distancia al Sol no precisaba ser calculada de forma directa, como habían intentado hacerlo Aristarco y Wendelin. Se podía conseguir mediante la determinación de la distancia de un  cuerpo más próximo, como Marte o Venus, fuera del sistema Tierra-Luna.

En 1673, el método del paralaje dejó de aplicarse exclusivamente a la Luna, cuando el astrónomo francés, de origen italiano, Jean-Dominique Cassini, obtuvo el paralaje de Marte. En el mismo momento en que determinaba la posición de este planeta respecto a las estrellas, el astrónomo francés Jean Richer, en la Guinea francesa, hacía idéntica observación. Combinando ambas informaciones, Cassini determinó el paralaje y calculó la escala del Sistema Solar. Así obtuvo un valor de 136 millones de kilómetros para la distancia del Sol a la Tierra, valor que, como vemos, era, en números redondos, un 7 % menor que el actualmente admitido. Desde entonces se han medido, con creciente exactitud, diversos paralajes en el Sistema Solar. En 1931 se elaboró un vasto proyecto internacional cuyo objeto era el de obtener el paralaje de un pequeño planetoide llamado Eros, que en aquel tiempo estaba más próximo a la Tierra que cualquier otro cuerpo celeste, salvo la Luna. En aquella ocasión, Eros mostraba un gran paralaje, que pudo ser medido con notable precisión, y, con ello, la escala del Sistema Solar se determinó con mayor exactitud de lo que lo había sido hasta entonces. Gracias a estos cálculos, y con ayuda de métodos más exactos aún que los del paralaje, hoy sabemos la distancia que hay del Sol a la Tierra, la cual es de 150.000.000 de kilómetros, distancia que varía más o menos, teniendo en cuenta que la órbita de la Tierra es elíptica, al igual que la del resto de órbitas de todos los planetas de nuestro Sistema Solar

lunes, 24 de julio de 2017

Astronomía Zetética (S. Rowbotham) Capítulo IV

Capítulo IV: La verdadera forma y magnitud de la Tierra 

Los hechos y experimentos ya adelantados hacen innegable que la superficie de todas las aguas de la tierra es horizontal; Y que, por irregular que sea el contorno superior de la tierra misma, toda la masa, la tierra y el agua juntos constituyen un PLANO CIRCULAR INMENSO E INMÓVIL.

Si viajamos por tierra o por mar, desde cualquier parte de la tierra en dirección a cualquier línea meridiana, y hacia la estrella central del norte llamada "Polaris", llegamos a un mismo lugar, una región de hielo, donde la estrella que ha sido nuestra guía, está directamente encima de nosotros, o vertical a nuestra posición. Esta región es realmente EL CENTRO DE LA TIERRA; y las observaciones recientes parecen demostrar que es un vasto mar de casi mil millas de diámetro, y rodeado por una gran pared o barrera de hielo, de ochenta a cien millas de ancho. Si de esta región central trazamos el contorno de las tierras que se proyectan o irradian de él y cuya superficie está por encima del agua, encontramos que la forma actual de la tierra o "tierra seca", a diferencia de las aguas del gran océano, es una masa irregular de cabos, bahías e islas, que terminan en en grandes riscos o promontorios, proyectándose principalmente hacia el sur o, al menos, en una dirección alejada del gran centro septentrional.

Si ahora navegamos con nuestras espaldas continuamente hacia esta estrella central, "Polaris", o el centro de la superficie terrestre, llegaremos a otra región de hielo. En cualquier meridiano que naveguemos, manteniendo el centro septentrional detrás de nosotros, nos verifican en nuestro progreso por grandes y elevados acantilados de hielo. Si nos volvemos a la derecha o a la izquierda de nuestro meridiano, estas barreras heladas nos rodean durante todo nuestro pasaje. Por lo tanto, hemos encontrado que hay un gran mar que fluye y desciende en el centro de la tierra; con una pared límite de hielo, con casi cien millas de espesor y tres mil millas de circunferencia. Que saltan o se proyectan desde esta pared helada, se extienden hacia el sur masas irregulares de tierra, donde un desolado desorden de aguas turbulentas rodea los continentes, y es ella misma arrastrada por vastas correas y paquetes de hielo, limitada por inmensas barreras congeladas, cuya profundidad y extensión laterales son totalmente desconocidas:
"La tempestad desenfrenada del santuario de la naturaleza, el límite insuperable levantado para guardar sus misterios del ojo del hombre profano."
La superficie de la tierra está representada por el diagrama, Fig. 54 , y una vista en sección en la fig. 55 . N, el mar abierto central, II, la pared circular o barrera de hielo, L, L, L, las masas de tierra que tienden hacia el sur, W, WW, las "aguas de las grandes profundidades", SS, S, el límite meridional de hielo y DDD, la oscuridad exterior, en la que el mundo material se pierde ante la percepción humana.

Fig. 54 Diagrama de la Superficie de la tierra
Fig. 55  Vista seccionada de la superficie de la  tierra
Hasta dónde se extiende el hielo; cómo termina; y lo que existe más allá, son preguntas que ninguna experiencia humana presente puede responder. Todo lo que sabemos actualmente es que la nieve y el granizo, los vientos aullantes y las tormentas y huracanes indescriptibles prevalecen. Y que en cada dirección "la entrada humana está atrancada por escarpas no selladas de hielo perpetuo", extendiéndose más allá de lo que el ojo o el telescopio pueden penetrar y perderse en la penumbra y oscuridad.

La extensión o magnitud superficial de la tierra desde el centro septentrional hasta la circunferencia meridional, sólo puede indicarse aproximadamente. Para este propósito bastará con la siguiente evidencia. Al establecer el Cable Atlántico desde el buque de vapor Great Eastern, en 1866, la distancia de Valencia, en la costa suroeste de Irlanda, a la Bahía de la Trinidad en Terranova, se encontró a 1665 millas. La Longitud de Valencia es 10° 30'W; la de La Bahía de la Trinidad 53° 30'W. La diferencia de longitud entre los dos lugares es de 43°, y la distancia total alrededor de la tierra se divide en 360°. Por lo tanto, si se determina que 43° son 1665 millas náuticas, o 1942 millas terrestres, 360° serán 13,939 náuticas, o 16,262 millas terrestres; Después tomando la proporción del radio a la circunferencia, tenemos 2200 millas náuticas, o 2556 millas terrestres como la distancia real de Valencia.

Otra, y una manera muy hermosa y exacta de determinar la circunferencia de la tierra es la siguiente:

La diferencia de longitud entre Heart's Content Station, Newfoundland, y la de Valencia, o en otras palabras, entre los puntos extremos del Atlántico; (El Cable), se ha comprobado por el Sr. Gould, agrimensor de costa del gobierno de Estados Unidos, a 2 horas, 51 minutos y 56,5 segundos".

El sol pasa sobre la tierra y vuelve al mismo punto en 24 horas. Si en 2 horas, 51 minutos y 56.5 segundos, pasa desde el meridiano del extremo del cable en Valencia  hasta donde termina en Heart's Content, a una distancia de 1942 millas terrestres, ¿cuanto viajará en 24 horas? Al hacer el cálculo, la respuesta es 16.265 millas terrestres. Este resultado es sólo tres millas de distancia mayor que la obtenida por el primer proceso.

Una vez más en el Boston Post, para el 30 de octubre de 1856, el Teniente Maury da lo siguiente como las distancias correctas, en millas geográficas, a través del Atlántico por las diversas rutas (navegación en circulo).


Si tomamos la distancia (brindada en la tabla anterior) entre Liverpool y Nueva York como 3360 millas terrestres, y calculamos como en el último caso, encontramos un resultado casi similar, teniendo en cuenta el desvío alrededor del sur o el norte de Irlanda.

"La diferencia de tiempo entre Londres y Nueva York que el uso del cable eléctrico hace una cuestión de alguna consecuencia, ha sido posteriormente comprobado de nuevo. Son 4 horas, 55 minutos, 18.95 segundos."

Los resultados de estos varios métodos son tan parecidos que la distancia de 16.262 millas terrestres puede considerarse seguramente como la circunferencia aproximada de la Tierra en la latitud de Valencia.

Si la distancia entre Valencia al Cabo de Buena Esperanza, o al Cabo de Hornos, hubiera sido alguna vez medida actualmente, y no calculada, la circunferencia de la tierra en estos puntos podría, por supuesto, ser fácilmente comprobada. No podemos admitir como prueba la longitud calculada de un grado de latitud, porque esta es una cantidad relacionada con la teoría de la esfericidad de la tierra; que ha demostrado ser falsa. Por lo tanto, debemos tomar distancias conocidas entre lugares muy al sur de Valencia, donde la latitud y la longitud también han sido cuidadosamente observadas. En el Almanaque australiano de 1871, página 126, la distancia de Auckland (Nueva Zelanda), a Sydney, se da como 1315 millas náuticas, que es igual a 1534 millas terrestres. En la página 118 del almanaque australiano para 1859, el capitán Stokes, del HMS Acheron, comunica la latitud de Auckland como 36°50'05"S, y longitud 174°50'40"E; Latitud de Sydney, 33°51'45"S., y longitud 151°16'15"E. La diferencia de longitud, o distancia de tiempo, es 23°34'25", calculando como en el caso de Valencia a Terranova, encontramos que como 23°34'25" representa 1534 millas terrestres, 360° dará 23.400 millas estatales como la circunferencia de la tierra a la latitud de Sydney, Auckland y el Cabo de Buena Esperanza. Por lo tanto el radio o la distancia desde el centro del norte a los lugares antedichos es, en números redondos, 3720 millas estatales. Calculando de la misma manera, encontramos que desde Sydney hasta el Cabo de Buena Esperanza hay 8600 millas terrestres.

Los cálculos anteriores reciben una marcada corroboración de la experiencia práctica de los marineros. El autor ha sido dicho muchas veces por los capitanes de los barcos que navegan la región meridional, eso de Cape Town a Port Jackson en Australia, la distancia no es menos de 9000 millas; y de Port Jackson al cabo Horn, 9500 millas. Pero como muchos no están dispuestos a dar crédito a tales declaraciones, la siguiente cita será útil, y constituirá prueba suficiente de la verdad de los cálculos anteriores:
"El barco de vapor de Gran Bretaña ha llegado, habiendo hecho uno de los mejores viajes de regreso que se han realizado, es decir, 86 días, sólo de los cuales 72 fueron empleados en el vapor, y los restantes 14 días se explica que fueron por las detenciones. Dejó Melbourne el 6 de enero y llegó a la bahía de Simón el 10 de febrero o 35 días, luego se dirigió a Ciudad del Cabo, de donde navegó el 20 de febrero, y luego fue detenido durante cuatro días en San Miguel y Vigo. La distancia en que se usó vapor por el registro fueron 14.688 millas, que por los 72 días, da un promedio de 204 millas por día." 
Si multiplicamos la velocidad media de la navegación por los treinta y cinco días ocupados en lel recorrido entre Melbourne y la bahía de San Simón (cerca del cabo de Buena Esperanza), encontramos que la distancia es de 7140 millas náuticas, de Melbourne a Sydney es de 6 grados de Longitud más al este, o alrededor de S40 millas náuticas. Por lo tanto 7140 agregados a 340 dan 7480 millas náuticas, iguales a 8726 millas terrestres; Que es 126 millas por encima de la distancia dada más arriba

El siguiente extracto aporta pruebas adicionales sobre este importante punto:
"Cada navegante (dice el Dublín Express), compartirá el orgullo con el cual, un corresponsal relata una explotación brillante, y creemos, sin precedentes, que acaba de ser realizada por un pequeño yate de tan sólo 25 toneladas, Que no es un extraño a las aguas de la Bahía de Dublín. La gallarda embarcación salió de Liverpool para las antípodas, y llegó a salvo en Sydney después de un espléndido recorrido, realizando toda la distancia de 16.000 millas en 130 días. Motivos de exultación razonable, no más como una prueba de la habilidad náutica de nuestros aficionados, que por su espíritu aventurero, arroja a la sombra las hazañas más atrevidas de los escaladores alpinos".
La distancia desde Melbourne al Cabo de Buena Esperanza es de 7140 millas náuticas, como lo demuestra el registro de la Gran Bretaña , y como la distancia total de Melbourne a Liverpool fue de 14.688 millas náuticas, resulta que deduciendo 7140 de 14.688, el paso del Cabo de Buena Esperanza a Liverpool era 7548 millas náuticas. Si tomamos esta distancia de las 16.000 millas, que el el yate arriba mencionado navegó a Sydney, tenemos como la distancia entre el Cabo de Buena Esperanza y Sydney, 8452 millas náuticas, o 9860 millas terrestres.

En una carta de Adelaida que apareció en Leeds Mercury el 20 de abril de 1867, hablando de ciertas dificultades comerciales que habían existido allí, ocurre el siguiente paso incidental:
"Justo cuando se concluía nuestra cosecha, llegaron las primeras noticias de la escasez anticipada de panes en casa." Los tiempos eran tan desesperadamente aburridos, el dinero era tan escaso y la operación de transportar trigo a una distancia de 14000 millas tan peligrosa, que durante mucho tiempo la noticia no tuvo efecto práctico ".
De Inglaterra a Adelaida se dice aquí que hay 14.000 millas náuticas, o 16.333 millas terrestres; y como la diferencia de longitud entre Adelaida y Sidney es de 23 grados, igual a 1534 millas terrestres, encontramos que de Inglaterra a Sidney la distancia es de 17.867 millas terrestres. Tomando de esto las 7548 millas náuticas, o 8806 millas terrestres, tenemos nuevamente 9061 millas terrestres como la distancia entre el Cabo de Buena Esperanza y Sydney.

De los hechos precedentes es evidente que la circunferencia de la tierra, a la distancia del cabo de la buena esperanza del centro polar, no es menos en números redondos que 23400 millas. Por lo tanto, el radio o la distancia en una línea directa desde el centro polar a Ciudad del Cabo, a Sydney, a Auckland en Nueva Zelanda, ya todos los lugares en el mismo arco, es cerca de 3720 millas estatales. Y como la distancia desde el centro polar a Valencia en Irlanda se muestra a 2556 millas estatales, la distancia directa de Valencia a Ciudad del Cabo es 1164 Millas terrestres Si alguna vez se demuestra por la medida directa real ser más que esta distancia, entonces la distancia de Ciudad del Cabo a Sydney debe ser más de 8600 millas terrestres. Es un tema que debe mantenerse abierto para la rectificación. Lo que ya se ha dado en las páginas anteriores puede considerarse como las distancias mínimas aproximadas .

Habiendo visto que el diámetro de la superficie de la tierra, tomando la distancia de Auckland en Nueva Zelanda, a Sydney, y desde allí al Cabo de Buena Esperanza, como un arco de referencia es 7440 millas estatales; Podemos preguntarnos hasta qué punto es, desde cualquiera de los lugares mencionados, hasta el gran cinturón de hielo que rodea los océanos meridionales. Aunque las grandes islas de hielo y los icebergs se encuentran a menudo con unos pocos grados más allá del Cabo de Hornos, lo que se puede llamar las sólidas murallas de hielo parecen estar tan al sur como 78 grados. En un documento leído por Locke ante la Real Sociedad de Dublín, el viernes 19 de noviembre de 1860, e impreso en el diario de esa Sociedad, se presenta un mapa, que representa los descubrimientos antárticos, en los que se traza una "ruta de exploración propuesta por el capitán Maury, USN"; y que en el tercer párrafo dice:
"Solicito atención al diagrama No. 1, representando un trazado aproximado del supuesto continente antártico, y mostrando la vía del barco de vapor, unos doce días desde el puerto de Philip, la principal estación naval de los mares australes, hasta algún punto de desembarque disponible a la ensenada o al barranco, bajo la sombra de la costa precipitada ".
El recorrido del barco de vapor se da en este mapa como una línea punteada, curvandose hacia el este de 150 grados a 180 grados de longitud y de Puerto Felipe a 78 grados latitud sur. Si tomamos la cuerda de tal arco, encontraremos que la distancia directa de Puerto Felipe a 78 grados sur sería aproximadamente nueve días por vela, o diez días de Sydney. Ningún barco a vapor ordinario navegaría en tales latitudes, más de 150 millas terrestres al día; Por lo tanto, diez veces 150 serían 1500 millas; que sumado al radio anteriormente establecido en Sydney, haría que el radio total de la tierra, desde el centro septentrional hasta la circunferencia austral más lejana conocida, fuera de 5224 millas terrestres. Así, a partir de datos puramente prácticos, dejando de lado todas las teorías, se comprueba que el diámetro de la tierra, de las montañas de Ross, o de las montañas volcánicas de las cuales el Monte Erebus es el jefe, hasta el mismo radio de distancia en el lado opuesto del Centro norte, es más de 10.400 millas; y la circunferencia 52.800 millas terrestres.


Como puede verse en el texto, su método de medida es bastante impreciso, llegando a estimar las distancias en función del tiempo que le llevaba recorrer tales trechos a barcos que navegaban a vela, según el capricho del viento y las corrientes, y lo hace suponiendo que lo hacían en línea perfectamente recta. Tal cosa no es verificable de modo alguno. Tal método para calcular las distancias es completamente inaceptable en nuestros días. Tal vez entonces, pero no en el siglo XXI, cuando conocemos con precisión las distancias entre dos puntos.


Con esta tan cuestionable manera de calcular las distancias, afirma que la distancia entre Melbourne y el Cabo de Buena Esperanza es de 7140 millas náuticas, o sea 13.323 km, cuando la realidad es de 10.314 km. El error en esta medida es de nada menos que un 29%. Casi una tercera parte en exceso.


La posición de Melbourne es 37°49'50"S, 144°57'48"E. y la del Cabo de Buena esperanza es 34°21'31"S 18°28'22"E. En beneficio de la sencillez, despreciaremos el desvío producido por los tres grados en la latitud. La diferencia en la longitud será entonces de 126º29', que convertiremos a 126,54 grados en notación decimal.

Rowbotham afirma que la distancia de Melbourne al Cabo de Buena Esperanza es de 7140 millas náuticas (2), lo que equivale a 13.223 kilómetros.  Eso significa que si dividimos esa distancia por los 126,54 grados, nos arroja un resultado de unos 104,5 km por cada grado. Si lo multiplicamos por 360 obtenemos que la circunferencia terrestre en esa latitud es de 37.619 km

Si vemos el siguiente esquema, notaremos inmediatamente que la distancia entre Galway y Terranova (1) anunciada por Rowbotham (ver la tabla por él preparada más arriba) luce ridículamente pequeña en comparación a la que separa a Melbourne del Cabo de Buena Esperanza, que es tres veces mayor. En el mapa TP sin embargo, parece ser unas 10 veces mayor. Ese único aspecto de la cuestión debería ser suficiente para descartar todo su planteo.



Otro punto a señalar es que, incluso con sus propias medidas, la circunferencia resultante (2+3) resulta ser 2425 km menor que la circunferencia ecuatorial, lo que no tiene sentido en una tierra plana, aunque sí en una tierra esférica.

Comparemos ahora en el diagrama (1) y (4). Según el autor, mientras que la distancia entre Terranova (1) y la costa irlandesa es de 3246 km, le distancia entre el Polo Norte y el monte Erebus (4) es de 8405 km, unas dos y media veces mayor, sin embargo, en el mapa TP la línea (4) tiene más de seis veces el largo de (1)

No está de más indicar que la circunferencia terrestre, alrededor del paralelo 75º32'S donde se encuentra el Monte Erebus, mide solo 8653 km; un valor muy alejado de los 84.955 km calculados por Samuel Rowbotham.

En resumidas, entendemos que S.Rowbotham ha sido el único tierraplanista en intentar dar las “medidas de la tierra plana”, la circunferencia del “último anillo antártico” (latitud 90 sur), que sería el limite visible, puesto que según el mismo dice no se puede ver más desde la latitud 90 sur porque, “más allá de lo que el ojo o el telescopio pueden penetrar y perderse en la penumbra y oscuridad”, seguido del “radio” usando cualquier meridiano, hasta llegar al centro del mapa o como él le dice, el centro septentrional. Es claro que este señor usa nuestra proyección acimutal equidistante polar del globo, pero afirmado que la Tierra es físicamente de esa forma e introduce grandísimos errores como ya quedó demostrado más arriba. La proyección presenta grandes distorsiones en los ángulos, partiendo desde el mismo centro y progresivamente distorsiona más y más según se aleja de este centro, por lo que se necesita la referencia del diapasón de escala (ver imagen de abajo), información que se suministra en esas proyecciones, pero dato echado a la basura por S. Rowbotham, porque según el mismo dijo: “No podemos admitir como prueba la longitud calculada de un grado de latitud, porque esta es una cantidad relacionada con la teoría de la esfericidad de la tierra”.


Rowbotham dibujó su propia proyección acimutal equidistante de una forma bastante imprecisa, una gran diferencia observamos en la proyección acimutal equidistante polar de Gleason, patentada en 1892. En la siguientes imágenes, comparamos el intento pobre de S. Rowbotham de hacer una de estas proyecciones y la de Gleason.

Proyección de S. Rowbotham, coloreada por J.Phillips



Agradecimientos:
John Phillips, traducción del original en inglés y parte del material

Erick Pastén, asesoramiento s/trigonometría esférica

jueves, 13 de julio de 2017

Demostración XV de la tierra Esférica

por Jesús Campo Garrido

No es un secreto que el día dura 24 horas. Es ésta una afirmación que ningún terraplanista podrá negar.

Sea que la Tierra gira sobre si misma, sea que el Sol gira en torno a ella, si dividimos los 360º de la rotación entre las 24 horas del día vemos que cada hora son 15º del aparente curso solar. Este simple cálculo ha servido desde antiguo para medir las horas con los relojes de sol (mucho antes de que se crease la NASA). Vemos en las siguientes imágenes cómo, efectivamente, los cuadrantes solares distribuyen las horas a intervalos regulares de 15º:


Ahora bien, ¿es compatible esta forma de medir el tiempo con una Tierra inmóvil, con centro en el polo Norte y con un pequeño Sol que orbite sobre ella, como postula la teoría terraplanista? Veamos…

Situamos en primer lugar, el recorrido del Sol sobre el ecuador por ser el término medio, digamos un día estándar con 12 horas de luz y 12 horas de noche. En poco o nada variaría que la órbita se situase en cualquiera de los trópicos, o en cualquier latitud entre ellos (o incluso fuera). En aras de la brevedad señalamos únicamente unas pocas posiciones del sol, entre el mediodía y las primeras horas de la tarde si tomamos como referencia la hora solar de Greenwich:


Si alguien tuviera la ocurrencia de instalar un reloj de sol en el polo Norte, funcionaría (más o menos) durante unos cuantos meses al año: a cada hora se corresponde un avance de 15º en la posición del Sol.


Pero… ¿Funciona igual en otras latitudes?
Situémonos, por ejemplo, en Valencia (España). Ya intuimos que el reloj está desfasado: no coinciden los 15º que representan cada hora con las posiciones del astro rey:


En realidad, podemos medir que entre el mediodía y la una de la tarde el Sol debería avanzar nada menos que 32º (el equivalente a más dos horas), 26º más hasta las dos de la tarde (casi otras dos horas), otros 20º para las tres de la tarde (más de una hora), 14º más para las cuatro (escasamente una hora), etc.


Dejamos al gusto del lector comprobar cómo sería este fenómeno en las latitudes australes. El resultado es todavía más interesante.

De lo visto aquí parece que el terraplanismo tiene las horas contadas.

lunes, 10 de julio de 2017

Demostración XIV de la tierra Esférica

por Jesús Campo Garrido

La Luna es nuestro único satélite natural. Sus fases han servido como medida del tiempo desde los orígenes del hombre. Al fin y al cabo es un calendario sencillo de interpretar y está a la vista de todos.

Dado que siempre da una misma cara, no faltó gente que se interesara en estudiarla, y poco a poco se fue construyendo un mapa de la cara visible de la Luna, con sus cráteres y sus mares:


En esta foto, hecha en el Lago Clark, en Alaska, podemos ver los principales accidentes geográficos lunares:


Veamos el detalle:


En esta otra foto, tomada en Montreal (Canadá), vemos exactamente los mismos mares y cráteres:


Aunque en este caso, para mantener la alineación de esos mares y cráteres (puesto que siempre están en el mismo sitio), la fotografía de donde sale el detalle tiene que quedar así:


Es de notar que la diferencia entre la latitud del Lago Clark (61ºN) y la de Montreal (45ºN) es de 16º, exactamente los que se han tenido que girar la imagen para que coincidan los accidentes lunares.

Esto mismo ocurre si seguimos comparando imágenes de otras latitudes. Por ejemplo, esta imagen de los Andes en Chancón (Chile) ubicado sobre la latitud 34ºS


O esta otra de la Isla Navarino, que se encuentra al sur del Canal de Beagle, en el extremo sur de Chile, ubicada en latitud 55ºS


O incluso ésta de la Antártida:


Juntemos, finalmente, todas las fotos. Qué resulta?


Interesante, no?